¿Cuánto puedo ganar invirtiendo a largo plazo?

Invertir a largo plazo tiene una dificultad que otras decisiones financieras no tienen: te pide tomar una decisión hoy cuyo resultado recién vas a ver dentro de diez, veinte o treinta años.

Por ejemplo, si armás un presupuesto, podés ver cómo funciona dentro del mismo mes. Ahora bien, una inversión de largo plazo, durante los primeros años, casi no muestra diferencia respecto de no haber hecho nada. Ese es el punto en el que muchas personas abandonan. Lo que falta, entonces, es poder ver el resultado antes de que llegue.

📈 Ahorro e inversión, la misma cuenta con distinto resultado

Cuando guardás dinero todos los meses sin invertirlo, tu capital crece únicamente por lo que vos aportás. Si guardás el mismo monto cada mes, al cabo de un año vas a tener acumulados doce de esos aportes, y nada más que eso. El crecimiento avanza siempre al mismo ritmo.

Cuando lo invertís, entra en juego un segundo factor: el interés compuesto. Esto ocurre cuando los rendimientos que genera una inversión se reinvierten y empiezan, a su vez, a generar nuevos rendimientos.

Eso provoca un efecto de bola de nieve: el dinero invertido genera dinero y, a su vez, ese dinero genera más dinero. Parece magia y es simplemente un efecto matemático.

🐢 Por qué los primeros años parecen no dar resultado

El rendimiento se calcula como un porcentaje del capital acumulado. Durante los primeros años ese capital todavía es pequeño, así que un mismo porcentaje se traduce en un monto bajo. Por eso la curva de la inversión y la línea del ahorro avanzan casi pegadas al comienzo: la diferencia existe, pero todavía es poco visible. Y es también el motivo por el que muchas personas concluyen que no vale la pena el esfuerzo y abandonan.

Con el paso de los años el capital acumulado crece, y ese mismo porcentaje empieza a representar montos cada vez mayores. Por ejemplo, un rendimiento del 8% sobre USD 1.000 equivale a USD 80. Ese mismo 8% aplicado sobre USD 50.000 equivale a USD 4.000.

En algún momento el rendimiento acumulado llega a superar a todo lo que aportaste hasta entonces. A partir de ese cruce, tu dinero aporta más que vos y el crecimiento se acelera.

En qué año ocurre ese cruce depende de cuatro variables: el capital con el que empezás, el monto que sumás cada mes, la tasa de rendimiento y la cantidad de años que dejás el dinero invertido. Modificar cualquiera de las cuatro cambia el resultado final mucho más de lo que se estima de manera intuitiva, y por eso conviene verlo en números antes de decidir.

💬 En resumen...

El interés compuesto necesita dos cosas para funcionar: constancia y tiempo. La constancia depende de vos. El tiempo empieza a correr el día que arrancás, y de los dos es el único que no se puede recuperar más adelante.

La calculadora de interés compuesto te permite proyectar tu propio caso. Ingresás el capital que tenés hoy, el aporte que podés sostener todos los meses y los años que te faltan hasta tu objetivo, y obtenés el saldo estimado al final del plazo, cuánto de ese total aportaste vos y cuánto lo generó el interés. 

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