¿Cómo enseñarle a mis hijos a invertir? Guía por edades

¿Cuántas veces te dijiste "ojalá alguien me hubiera enseñado a manejar mi dinero cuando era chica"?

Hoy tenés la oportunidad de que tus hijos no digan lo mismo en veinte años.

Vamos a ver qué enseñarles sobre inversiones según su edad. No importa si tienen 6, 13 o 17 años: hay pasos concretos que podés dar desde hoy para darles décadas de ventaja. Porque si empiezan ahora, tienen a favor el activo más poderoso de todos, que es el tiempo.

Una aclaración antes de arrancar: leé todo, no solo la parte que corresponde a la edad de tus hijos, porque hay conceptos que se construyen uno sobre el otro. 

🧮 De 6 a 12 años: la diferencia entre ahorrar e invertir

Sé lo que estás pensando: "tiene 7 años, ¿cómo le voy a explicar qué es invertir?".

Los chicos entienden mucho más de lo que creemos. Según una investigación de la Universidad de Cambridge encargada por el Money Advice Service, los niños desarrollan la mayoría de sus hábitos financieros antes de los 7 años. En esa etapa ya comprenden el valor del dinero, el intercambio y la importancia de esperar para obtener una recompensa. El mismo estudio concluye que el mejor momento para enseñarles sobre dinero es durante la infancia, porque esas primeras experiencias moldean su relación con el dinero en la vida adulta.

La herramienta de esta etapa: los tres frascos. Conseguís tres frascos transparentes y los etiquetás por plazo. Uno para el corto plazo, con lo que quiere gastar esta semana o este mes. Uno para el mediano plazo, con lo que ahorra para una meta puntual que quiere en unos meses. Y uno para el largo plazo, que es el dinero que va a invertir para su futuro.

Lo importante viene después de repartir: explicarles la diferencia entre los frascos 2 y 3. En el frasco de ahorro, el dinero se acumula. En el frasco de inversión, el dinero trabaja y genera intereses. Si ponen $10.000 con un rendimiento del 8% anual, en un año tienen $10.800. Ganaron $800 sin hacer nada más que tomar esa decisión.

Ahí estás plantando los primeros cimientos de tres conceptos: largo plazo, riesgo y hacer crecer el dinero.

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📊 De 13 a 15 años: la primera cuenta de inversión

Acá empieza la parte práctica, porque a partir de los 13 años tus hijos ya pueden tener su primera cuenta de inversión. Es algo que se implementó hace pocos años en varios países de Latinoamérica.

Como todavía son menores, no pueden abrirla del todo por su cuenta. En Argentina la cuenta está a su nombre y la opera un adulto responsable, que suele ser la madre, el padre o un tutor. Está disponible en la mayoría de los brokers y de los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) regulados por la Comisión Nacional de Valores (CNV). Es el equivalente local a lo que en otros países se conoce como cuenta custodia: el chico es el dueño del dinero y vos lo acompañás en las decisiones. Si estás en otro país, vale averiguar cuáles son los brokers que ofrecen esta modalidad.

Cómo hacerlo interesante para ellos: conectando las inversiones con lo que ya les gusta. Si les gusta la tecnología, se puede hablar de fondos que replican índices del sector. Si usan un iPhone todos los días, existe la empresa que lo fabrica. Si son gamers, hay compañías de juegos. La idea no es que se conviertan en traders, sino que empiecen a ver que detrás de las cosas que usan hay empresas que crean valor y crecen en el tiempo.

El ejercicio de la etapa: una calculadora de interés compuesto online. Que carguen un capital inicial y un aporte mensual, y que vean el número final. Eso hace visible el efecto multiplicador mejor que cualquier explicación.

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🤔 De 16 a 17 años: pensar como inversores

A esta edad la cuenta ya está andando. Ahora es momento de enseñarles a investigar antes de decidir.

La idea es que no compren la acción que está de moda porque la vieron en redes sociales, sino que entiendan qué producto financiero están comprando y desarrollen su propio criterio. Si a tu hijo le gustan los autos y le interesa una automotriz en particular, pueden leer juntos notas de medios y debatir: ¿está creciendo o perdiendo mercado? ¿Cuál es su competencia? ¿Confiamos en que va a seguir siendo relevante en diez años? No necesitan ser analistas financieros. Necesitan aprender a hacerse esas preguntas.

Tres conceptos que sí conviene que entiendan:

  1. Diversificación. No poner todo el dinero en un mismo producto de inversión.

  2. Volatilidad. Los precios suben y bajan todo el tiempo, y eso es normal. Un gráfico histórico de un índice amplio les muestra las caídas fuertes y también la recuperación posterior.

  3. La diferencia entre invertir y especular. Especular es apostar a que un precio suba mañana para vender rápido. Mirar el precio todos los días y querer vender porque bajó 2% va en la dirección opuesta a lo que estamos enseñando.

Hay una actividad para hacer juntos: armar un portafolio de prueba en una planilla, elegir tres activos, anotar los precios y seguirlos durante tres meses. Conversar cada semana sobre por qué subió o bajó es lo que les enseña a no entrar en pánico.

💪 De 18 en adelante: independencia

Cuando cumplen 18 son legalmente adultos, pueden tener su propia cuenta y tomar sus propias decisiones. Y acá aparece una posibilidad que puede cambiarles la vida: un plan de capitalización.

Es una forma de sistematizar la inversión a largo plazo. Cada mes se aporta un monto fijo que se invierte de manera automática, y con el tiempo se acumula capital por el dinero aportado más el crecimiento que genera.

Funciona bien a esa edad por tres razones. Automatiza el ahorro, que a los 18 es justo lo que más cuesta sostener con disciplina. Aprovecha el interés compuesto, porque cuanto más tiempo queda invertido, más crece. Y les construye el hábito, que después van a poder continuar solos.

Tu rol acá cambia. Ya no sos quien toma las decisiones: sos quien les dio las herramientas.

💬 En resumen...

De 6 a 12 años, la diferencia entre ahorrar e invertir. De 13 a 15, la primera cuenta de inversión y el interés compuesto. De 16 a 17, aprender a investigar y perderle el miedo. De 18 en adelante, independencia y sistematización.

Y algo importante: los chicos aprenden por imitación. Que te vean a vos en acción, tomando decisiones, hablando de dinero, entrando al broker, es lo que más les enseña.

Si querés que tu propio dinero también empiece a jugar a tu favor, te espero en Finanzas para Madres, un curso pensado para mujeres que ya están en la maternidad y quieren recuperar autonomía económica.

Vas a tener el paso a paso para armar una primera cartera de inversión para vos y tus hijos (sin grandes sumas y sin ser experta), ordenar las finanzas de tu familia y asegurar tu propio futuro.

El contenido de esta nota tiene fines exclusivamente educativos y no constituye una recomendación de inversión personalizada.

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